jueves, 2 de mayo de 2019

ONU “La religión no es el problema, sino los que la manipulan”

Europa, eres la víctima y a diario eres testigo de la humillación y deshumanización de los migrantes y refugiados, escuchas a líderes políticos en este continente que usan a esta población como chivos expiatorios acusándoles de todo tipo de pecados, responsabilizándolos diría que incluso de la quiebra de sus economías, dijo Adama Dieng, asesor especial del Secretario General para la prevención del Genocidio.

Su reflexión tuvo lugar durante la conferencia de prensa que cerraba la segunda Cumbre Mundial sobre Religión, Paz y Seguridad que se ha celebrado desde el pasado lunes en Ginebra y a la que calificó como “un ejemplo de cooperación”.

El objetivo del encuentro, organizado juntamente con la Asociación Internacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, era tender puentes, fomentar la inclusión y contrarrestar la incitación al odio para mejorar la protección de las minorías religiosas, los refugiados y los migrantes. 

Parecido a los años 30

Dieng indicó que el actual escenario internacional está dando lugar a lo que calificó como “la internacional del ultranacionalismo” por medio de líderes de la ultraderecha.

“No podemos permitir que se trate a los seres humanos de esta manera y diría que están reapareciendo los indicios de los años 30. A diario todos son testigos del crecimiento del antisemitismo; también vemos, como dijo hace tres días el Secretario General, el odio antimusulmán, la persecución de los cristianos y otras formas de ataques, xenofobia, discriminación y provocación”.

Ante esta situación señaló que, a menos de que se actúe de mala fe, ha llegado el momento de levantarse, denunciar y asegurarse de que nadie sea discriminado por su raza, nacionalidad, religión o sea sujeto a cualquier otra forma de discriminación, “y de ahí la importancia de este encuentro”, recalcó.

De igual modo, llamó a la movilización contra fenómenos emergentes que vemos a diario como los ataques al multilateralismo, la retirada de poderosas naciones de algunos tratados internacionales y la falta de adhesión a esfuerzos globales como el cambio climático.
Interrogado por la prensa sobre si, tras los recientes ataques, la religión presenta un peligro en sí misma o, en caso contrario cómo lo evaluaría, Dieng destacó que “la religión no es el problema, sino los que la manipulan”, las personas que la usan como coartada para cometer crímenes atroces.

Dieng manifestó que hemos visto el resultado de esta manipulación en la República Centroafricana y en otras partes del mundo, y que fue uno de los motores que impulsó al Secretario General de las Naciones Unidas a lanzar su Plan de Acción para líderes y agentes religiosos de prevención de la incitación a la violencia que podría dar lugar a crímenes atroces.


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