jueves, 21 de marzo de 2019

Enseñanza de la religión en las escuelas de España


Representantes de los cuatro principales partidos españoles (PSOE, PP, Podemos y Ciudadanos) explicaron su postura sobre la asignatura de Religión en las escuelas públicas, en el contexto del debate ‘Religiones y educación. ¿Por qué? ¿Cómo?’, llevado a cabo en la Universidad Complutense de Madrid.

El representante de CIUDADANOS, Juan Trinidad Martos, se basó en los arts. 16 y 27 de la Constitución Española. Es decir, los relativos a la libertad religiosa y a la garantía de que los padres eduquen a sus hijos de acuerdo a sus convicciones. “Un equilibrio entre ambos es a lo que debemos llegar. Pues la asignatura se ha utilizado en los últimos años como un arma arrojadiza y no se ha buscado una solución racional”, expresó.

Su partido propone que se brinde “una asignatura de Historia de las Religiones que sea evaluable y la impartan profesores funcionarios”. A la vez propone “que la materia confesional –ya sea católica, islámica o de otra confesión– sea optativa siempre que haya un número suficiente de alumnos para que la cursen”.

Por su parte, José Manuel López, de PODEMOS, expresó que se necesita “una asignatura que transmita los valores del Estado”. Mientras, “con las asignaturas confesionales debemos hacer un tránsito porque ya no somos un país católico”, dijo. Sin embargo, “eso no significa que nos olvidemos de la religión, porque está presente siempre que hablamos de historia o de humanismo”, matizó.

La representante del PSOE, Macarena Elvira Rubio, argumentó sobre la necesidad de llegar a un acuerdo en el que toda la sociedad y las fuerzas políticas estén presentes para “adaptarnos a una nueva sociedad”. “Tenemos claro que el Estado tiene que ser absolutamente neutral para garantizar el libre desarrollo de la personalidad – continuó–. Debemos educar en valores constitucionales y cívicos que promuevan el libre desarrollo de la persona dentro de los valores democráticos”. No obstante, dijo que, “hasta que no nos pongamos de acuerdo para modificar los Acuerdos con la Santa Sede, los márgenes son limitados. Y esto implica que no estamos en una sociedad igualitaria”.

Rubio aboga para que la materia no sea, en ningún caso, evaluable ni forme parte del expediente académico. Y remarcó que “los Acuerdos del 79 no reclaman que la asignatura tenga que contar para nota”. En otro orden, pidió por “la desaparición de la simbología religiosa de los centros docentes, así como sentarnos a hablar sobre la financiación pública de colegios con unos ideales religiosos, ya que estamos en un estado laico y hay que separar el ámbito público del ámbito privado”.

Por último, Álvaro Ballarín, representando al PARTIDO POPULAR se mostró totalmente a favor de la existencia de la asignatura en las aulas. “Hoy Religión, sí, porque como hecho de fe, como hecho cultural, como fenómeno de construcción de la ciudadanía, está en la persona. Y mientras la persona sea persona, va a haber una trascendencia detrás”. Y añadió: “La situación actual en la que la asignatura de Religión está incardinada en la educación y recibe unas calificaciones me parece bien por un motivo: estas personas van a acabar formando parte de una sociedad que está hoy impregnada del hecho religioso”.

El PP ha manifestado que Religión y Valores suman. “No cabe duda de que proporciona capital social, elementos buenos para la sociedad, no solo para quienes profesan una fe”, expresó. Sobre la aconfesionalidad del Estado, Ballarín ha subrayado que quiere “una sociedad que las personas conformen libremente, y no una sociedad laica. Porque ese es el espíritu del Artículo 1 de la Constitución”, según su visión.



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