viernes, 1 de febrero de 2019

Asia Bibi la mujer condenada a muerte por su fe

De fe cristiana, estuvo 8 años en el corredor de la muerte. Este martes, la justicia la absolvió por completo.

El Tribunal Supremo de Pakistán desestimó un recurso en contra de la absolución por blasfemia de la cristiana Asia Bibi, y le despejó el camino para que pueda abandonar el país, poniendo punto final a años de batalla judicial de resonancia internacional.

Bibi, una obrera agrícola de unos cincuenta años, madre de cinco hijos, fue condenada a muerte en 2010 por blasfemia, tras una discusión sobre un vaso de agua con vecinas musulmanas de su aldea.

El Tribunal Supremo, que la absolvió el 31 de octubre de 2018, se opuso este martes a la apertura de un recurso contra esta decisión, exigido por Qari Saalam, imán de la localidad donde Asia Bibi había sido acusada de blasfemia.

“Este recurso ha sido rechazado”, declaró el juez Asif Saeed Khosa al final de la vista judicial.

La absolución de la cristiana provocó manifestaciones multitudinarias de islámicos, que pedían su muerte en la horca.

El caso de Bibi tuvo resonancia mundial. Los defensores de los derechos humanos ven en Asia Bibi un símbolo de los excesos de la ley que reprime la blasfemia en Pakistán, muchas veces utilizada según sus detractores para ajustes personales.

Asia Bibi nació en 1971, y, junto a su familia, era la única cristiana del pueblo de Ittan Wali, ubicado en la región de Punjab. Por ser de una minoría religiosa, estaba confinada a trabajos de limpieza, y sus compañeros de trabajo y vecinos la instaban siempre a convertirse al islam.

El incidente por el que terminó presa sucedió en junio de 2009. A Bibi, que estaba trabajando en un campo, se le pidió que trajera agua. La mujer cumplió, pero en el camino de regreso usó un recipiente de acero para tomar un poco. Una vecina de la familia, que había tenido problemas con ella, la vio y comenzó a insultarla, alegando que ella no podía tomar del mismo lugar que los musulmanes, ya que era impura, lo que dio lugar a una discusión.

Cinco días después del incidente, la vecina volvió a increpar a Bibi, y la acusó de haber insultado al islam. Luego de ser golpeada por residentes del pueblo, el imán local le dijo que podía redimirse si aceptaba convertirse al islam, a lo que ella se negó. La situación siguió escalando, y en un momento dado fue detenida por la policía por infringir la ley contra la blasfemia. Durante todo el proceso que siguió, Bibi siguió negándose a renunciar a su fe cristiana.

Este caso divide asimismo a Pakistán donde la blasfemia es un asunto muy delicado, y donde simples acusaciones bastan para provocar sangrientos linchamientos. Inclusive dos políticos renombrados que se oponían a la ejecución de Bibi (el gobernador de Punjab Salman Taseer, y el ministro de Minorías del gobierno nacional Shahbaz Bhatti), fueron asesinados por militantes que pedían la muerte de Bibi.

Casi medio centenar de personas acusadas de blasfemia están actualmente condenadas a muerte en Pakistán, según una estimación de la Comisión internacional para la libertad religiosa de Estados Unidos, que data de 2018.


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