domingo, 16 de diciembre de 2018

ARGENTINA: Reemplazo gradual de parte del aporte estatal a la Iglesia católica, por una contribución voluntaria a través de los colegios.






El cambio de sistema será gradual y se generarán mecanismos financieros para que los fieles contribuyan al sostenimiento eclesiástico.

Las conversaciones entre el Gobierno y los obispos católicos permitieron anunciar esta semana que comienza a ponerse en ejecución la voluntad de la Iglesia Católica de renunciar a los subsidios que el Estado hace a través de los salarios que paga a los obispos y fondos destinados a la formación de sacerdotes. 

Por el momento el Gobierno se comprometió a dar más difusión a las deducciones impositivas que los contribuyentes pueden realizar por sus aportes a las iglesias de cualquier credo o religión. Hoy tales deducciones alcanzan al 5 por ciento de las cargas. Adicionalmente se generarán también mecanismos financieros que se pondrán a disposición para que los fieles contribuyan al sostenimiento eclesiástico a través de transacciones bancarias de las que los cultos serán directos beneficiarios.

En ese marco, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y el de Educación firmaron una resolución conjunta en la que “se dispuso que los establecimientos de gestión privada de propiedad o bajo la dirección de la Iglesia Católica o de una entidad religiosa inscrita en el Registro Nacional de Cultos puedan percibir una contribución en concepto de ´sostenimiento de culto ´, a cargo de los padres o responsables de los alumnos que asistan a los mismos”.

El Gobierno remarcó que “la implementación de esta herramienta será voluntaria y el establecimiento educativo actuará como agente recaudador, es decir, percibirá esa contribución por cuenta y orden de la institución religiosa que decida hacerla efectiva”.

Por su parte, la Conferencia Episcopal Argentina informó que a partir del año que viene, en algunos establecimientos educativos pertenecientes a la Iglesia católica, se comenzará a implementar un procedimiento de contribuciones destinadas al sostenimiento del culto, de manera libre y progresiva.

El anuncio consensuado entre Gobierno y Conferencia Episcopal puede abrir a diferentes lecturas, por ejemplo, que la medida está destinada a recortar el aporte, estimado en aproximadamente 140 millones de pesos anuales, que la Iglesia católica recibe para la manutención de Obispos y seminaristas, y no alcanza a otro tipo de subsidios y aportes tales como los destinados a la construcción y mantenimiento de edificios.


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