lunes, 20 de agosto de 2018

SUECIA Le negaron una entrevista de trabajo por no darle la mano a un varón y tuvieron que indemnizarla


Farah Alhajeh es sueca. Pero, antes -dice- "es musulmana". Hace un año, cuando tenía 23, fue a una entrevista de trabajo que, desde la óptica del entrevistador, arrancó mal. ¿El motivo? La mujer se negó a comenzar la charla con un apretón de manos. No fue falta de educación. Ella, según publicó la BBC, como se trataba de un hombre, hizo algo equivalente para su religión y apoyó su mano en el corazón.

La entrevista no pudo comenzar y la Justicia sueca ordenó que la empresa la indemnice por discriminación con 40,000 coronas (4.350 dólares). El entrevistador le aclaró que "con esos modales no podía entrar a la compañía" ya que el puesto, justamente, era para ser intérprete, por lo que iba a toparse con personas de otra religión constantemente.

Las mujeres musulmanas evitan el contacto físico con hombres que no sean de su familia inmediata. Sin embargo, los apretones de manos son tradicionales en Suecia y la legislación antidiscriminación de ese país hasta puede prohibir a las empresas y los organismos públicos tratar a las personas de manera diferente debido a su género. Pero eso no debe avasallar su religión.

La Defensoría del Pueblo de Suecia, que representó a Alhajeh, dijo que la sentencia había tenido en cuenta “los intereses del empleador, el derecho del individuo a la integridad física y la importancia del estado para mantener la protección de la libertad religiosa”.

El tribunal laboral de Suecia determinó que la empresa tenía justificación para exigir la igualdad de trato para ambos sexos, pero no para exigir que sea sólo un apretón de manos. La negativa de la chica a hacerlo está protegida -alegaron- por la Convención Europea de Derechos Humanos y la política de la compañía al exigir un saludo específico "es perjudicial para los musulmanes".

El tribunal también discrepó con la afirmación de la empresa de que el enfoque de saludo de Alhajeh causaría un problema para la comunicación efectiva como intérprete. La joven dijo después del juicio que es importante “no rendirse nunca cuando se está convencido de tener razón", incluso como miembro de un grupo minoritario.

”Creo en Dios, algo que es muy raro en Suecia... y debería poder hacer eso y ser aceptada siempre que no lastime a nadie”, dijo Farah. ”En mi país... no se puede tratar a mujeres y hombres de manera diferente. Lo respeto. Por eso no tengo ningún contacto físico con hombres o mujeres que no son de mi familia. Puedo vivir según las reglas de mi religión y al mismo tiempo, seguir las reglas del país en el que vivo“, agregó.

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