domingo, 17 de junio de 2018

INDIA Más de 120.000 alumnos "rebeldes" se negaron a revelar sus identidades religiosas y de castas en la región de Kerala.


India es única en materia religiosa. No solo es tierra santa del hinduismo, budismo, yainismo y sijismo, sino que acoge a comunidades de musulmanes, cristianos y judíos (principales religiones monoteístas) y otras tantas inauditas en Occidente. Aunque la tolerancia, en comparación con países vecinos, ha marcado la convivencia social desde su independencia, los enfrentamientos religiosos son recurrentes. Y lo mismo sucede a raíz del sistema de castas.

Casta y religión no solo definen la identidad de los ciudadanos de India, sino que determinan su posición socioeconómica y la consiguiente discriminación (positiva o negativa) que se les aplica. Continua fuente de conflictos comunitarios, estos rasgos sirven tanto para beneficiar a miembros de castas inferiores y grupos tribales como para marginar cultos minoritarios.

Kerala, un estado ubicado al sur del país, no es ajeno a esta problemática. A finales del pasado mayo, un joven dalit (intocable) fue víctima de uno de los denominados asesinatos de honor pocos días después de casarse. Aunque ambos eran cristianos, ella pertenecía a una casta superior, por lo que la familia de esta vengó la ofensa. La división por castas no es rasgo único del hinduismo, sino que también ha existido entre la comunidad cristiana de Kerala, donde hubo periodos en que incluso las sombras de los dalits cristianos eran consideradas contaminantes por los brahmines (la casta más alta) de la misma comunidad religiosa.

 En India casta y religión están presentes en todo formulario de acceso a servicios públicos: desde la red de trenes a los hospitales o las universidades. Y todos los completan, revelando y marcando así su identidad desde el colegio. Pero las cosas están cambiando en Kerala

Allí, la tradición progresista en cuanto a la libertad religiosa ha calado en la educación estatal. Según el gobierno, más de 120.000 solicitudes para centros públicos y privados se encontraron incompletas en el presente año académico 2017-2018. Los escolares, con edades comprendidas entre 6 y 18 años y pertenecientes a 9.000 escuelas y colegios repartidos por toda la geografía del Estado, no rellenararon las casillas correspondientes a su casta y religión.


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