jueves, 5 de abril de 2018

ISRAEL Conflicto entre religiosos y laicos por leyes de descanso sabático

La inspección de comercios en un sábado ha convertido a Ashdod, la sexta ciudad más grande del país, en el último punto álgido en una lucha de 70 años entre judíos religiosos y seculares sobre el carácter de Israel.

Aunque la ley israelí prohibió durante mucho tiempo el trabajo sabático, conocido como Shabat, también fue lo suficientemente flexible como para permitir que los lugares de entretenimiento funcionen en beneficio de los no observantes. Más recientemente, en respuesta a la demanda de los consumidores, algunas tiendas han optado por abrir los sábados, y los dueños de las tiendas están dispuestos a pagar multas a menudo simbólicas.

El otoño pasado, la lucha entre religiosos y seculares se intensificó repentinamente cuando la ciudad ultraliberal de Tel Aviv solicitó al Tribunal Supremo israelí que anulara la prohibición nacional. Después de que un juez superior dictaminó a favor de Tel Aviv, los líderes ultraortodoxos que ocupan puestos clave en el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu respondieron presionando a favor de un proyecto de ley para cerrar los comercios. La medida fue denominada la "ley de minimarkets" en los medios de comunicación.

Ashdod, a media hora en coche al sur de Tel Aviv, se enorgullece de ser un crisol de inmigrantes judíos. Pero la afluencia de judíos de todo el mundo, muchos de los cuales tienen costumbres y creencias diferentes, está produciendo fricciones entre las comunidades opuestas.

La parte ultraortodoxa de la población, exige al alcalde el cierre de todos los negocios y servicios desde el atardecer del viernes hasta la puesta del sol del sábado.

Pero los esfuerzos de las autoridades por presionar a los comercios para que cierren han provocado ira entre los residentes seculares, quienes hasta ahora habían sido indiferentes con la política local. Miles de personas han acudido a manifestaciones semanales contra lo que muchos ven como coerción religiosa.

Ellos, argumentan que quieren vivir en un estado democrático, y temen que Ashdod se termine como otras ciudades en Israel, donde los ultraortodoxos han impuesto su forma de vida a los seculares.

Incluso antes del establecimiento de Israel en 1948, los judíos observantes argumentaron que en el único estado judío del mundo, el sábado debería ser un día de descanso, al menos para los residentes judíos del país. El primer ministro fundador de Israel, David Ben-Gurion, acordó hacer del sábado un día formal de descanso. Pero en una carta enviada a los principales rabinos en 1947, Ben-Gurion dijo que no había "intención de establecer un estado teocrático".
Esa carta de Ben-Gurion es lo que la mayoría de los israelíes usa como base para lo que ellos llaman el status quo religioso-secular.

Las divisiones en Ashdod, donde casi un tercio de los 250,000 residentes son ultraortodoxos, se reflejan en la sociedad israelí en general. Según los datos publicados por Pew Research Center en 2016, aproximadamente una cuarta parte de los judíos israelíes son ultraortodoxos o muy religiosos, mientras que el resto se considera secular o tradicional. (Un poco más de una quinta parte de los israelíes son árabes, y los negocios de los sábados son legales en sus ciudades).

Al pronunciarse a favor de la petición de la corte de Tel Aviv, la jueza Miriam Naor se metió en medio de la disputa sobre el significado del statu quo religioso-secular en el Israel moderno. Señaló que al tiempo que se protege el carácter especial de Shabat, se debe permitir que cada individuo formule su Shabat de acuerdo con su propio camino y sus creencias, y le confiera el contenido que sea apropiado para él.

En reacción al fallo, el influyente líder del partido ultraortodoxo Shas, Aryeh Deri, que también es el ministro del Interior, redactó una legislación que aumenta sus propios poderes para anular a las autoridades locales. La movida fue duramente cuestionada, incluso por otros miembros de la coalición gobernante.

Sin embargo, la ley logró pasar por una estrecha mayoría en el parlamento después de que Deri amenazó con abandonar la coalición de Netanyahu.

Días después, en un acto de desafío, el ministro de Defensa Avigdor Lieberman, jefe del partido Israel Beitenu que forma parte del gobierno, realizó una visita de alto perfil a Ashdod, un sábado. Frente a las cámaras de televisión, se tomó el trabajo de tomar café en el centro comercial y advirtió que la ley dividiría aún más a la nación.

Para los ultrareligiosos, Ashdod se ha convertido en un caso de prueba para la ley .Sin embargo en el Big Fashion Mall, de la ciudad, tanto los compradores como los comerciantes están preocupados por los intentos de cerrar el lugar en Shabat.


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