miércoles, 21 de febrero de 2018

CHINA ¿Esta vendiendo el Vaticano la Iglesia católica en China?

"¿Si pienso que el Vaticano está vendiendo la Iglesia católica en China? Sí, absolutamente", dijo el cardenal Joseph Zen Ze-kiun, obispo emérito de Hong Kong y adversario a todo acercamiento diplomático entre China y el Vaticano.

La Iglesia católica pidió recientemente a dos obispos chinos reconocidos por el Papa que cedieran su lugar a prelados escogidos directamente por las autoridades civiles chinas, entre ellos uno excomulgado en 2011, lo que es visto como un signo de un “inminente” acuerdo que implicaría, entre otras cuestiones, el reconocimiento por parte de la Iglesia romana de obispos de la "Asociación católica patriótica", fiel al gobierno de Pekín.

Según estimaciones independientes, hay 12 millones de católicos chinos que se encuentran divididos entre una Iglesia oficial, cuyo clero está sometido a las autoridades gubernamentales, y otra Iglesia "subterránea" (clandestina) que incluye a obispos y sacerdotes que permanecen fieles al Papa.

El Vaticano se acercó no obstante en las últimas semanas a un acuerdo con Pekín sobre el tema de la ordenación de obispos, con la decisión de reconocer pronto a siete prelados nombrados por el régimen, un gesto inédito.

El acuerdo se daría en un contexto de restricciones severas a la libertad religiosa. En los últimos días el Gobierno ha reforzado las limitaciones referentes al ejercicio de la religión. El 1 de febrero se dictaron nuevas normas según las cuales ningún menor de 18 años puede asistir a servicios religiosos. También se ha prohibido cualquier tipo de actividad con jóvenes, incluso fuera de las iglesias.

El lunes 12 de febrero un grupo de 15 reconocidos católicos chinos, la mayoría de los cuales son de Hong Kong, escribieron una carta abierta a las conferencias episcopales del mundo para expresar su oposición al acuerdo, señalando que el Gobierno comunista no debe participar en la designación de obispos.

El reconocimiento de obispos designados por Pekín sólo traerá "confusión y sufrimiento", dicen los firmantes, que alertan sobre un posible "cisma", si el acuerdo se llega a concretar. Ka-Lok Chan, uno de los autores de la carta  ha llegado a decir: "No necesitamos negociar con China, no se trata de partes de mercado, Debemos considerar nuestros valores y nuestra autoridad moral".




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