viernes, 31 de marzo de 2017

FILIPINAS Presidente Duterte arremete nuevamente contra el clero de la Iglesia católica
















El mandatario filipino, Rodrigo Duterte, levantó la voz en contra de los sacerdotes católicos, como respuesta a la alarma expresada por la Iglesia católica en relación a la violenta lucha contra las drogas.


Duterte afirmó que la Iglesia católica no tiene la superioridad moral para realizar las críticas. "¿Qué es la base de su superioridad moral en Filipinas? ¿La religión? Y ¿qué significa? No nos ayudan, solo siguen hablando", expresó el presidente.

Además, denunció la falta de transparencia en el uso de los fondos de la Iglesia católica. "Ustedes viven en palacios mientras sus seguidores viven como vagabundos, y ahora ¿están hablando de santidad? Mírense al espejo", sostuvo.

Finalmente, mencionó los escándalos de abuso de menores, así como las alegaciones sobre la homosexualidad en las filas de los sacerdotes y  espetó "¿Qué van a hacer para investigar todo esto? Idiotas".

Duterte, fiel a su polémica personalidad, no ha dudado en arremeter contra la posición de la Iglesia católica filipina e incluso insultó a varios de sus arzobispos públicamente, a quienes acusó de corrupción y abusos sexuales.

No es la primera vez que el jefe de estado realiza afirmaciones de este tenor. Dirigiéndose a los feligreses católicos (más del 80% de los 100 millones de habitantes de Filipinas) ya había expresado: “Ustedes, católicos, si quieren creer en esos sacerdotes y obispos, quédense con ellos. Si quieren ir al cielo, quédense con ellos. Ahora, el resto, los que quieran erradicar las drogas, que se vengan conmigo, aunque yo vaya al infierno”, aseveró el jefe de Estado.

La oposición que enfrenta Duterte no es débil. La Iglesia católica ejerce una gran influencia en el país. Conducida por el cardenal Jaime Sin, fue un instrumento fundamental en la caída del régimen del presidente Ferdinand Marcos en 1986. El poder de la Iglesia católica también jugó un papel clave para destituir al ex presidente Joseph Estrada, en 2001. El mandatario abandonó su cargo en medio de escándalos de corrupción y sobornos.

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