jueves, 15 de septiembre de 2016

ARGENTINA Monasterio de Carmelitas: ¿Flagelos y torturas o Libertad Religiosa?


El mes pasado, la revista entrerriana Análisis publicó un artículo en el que se denunciaba casos de desnutrición y flagelos que sucedían en el interior de un convento, de la localidad de Nogoyá, perteneciente a las Carmelitas descalzas.

La justicia inició una investigación que derivó en el allanamiento del convento (25 de agosto), donde se secuestraron látigos, fustas y cilicios. La madre superiora del centro religioso, Luisa Toledo, quedó imputada por "privación ilegítima de la libertad".  

El fiscal del caso, Federico Uriburu, explicó que el convento es investigado por los posibles delitos de privación ilegítima de la libertad agravada y reducción a servidumbre, además de posibles hechos de violencia.

“He vivido tortura psicológica, castigo físico, encierro de celda (como llaman a las habitaciones) y duras reprimendas por parte de la madre superiora”, confirmó una de las denunciantes en declaraciones a Canal 13 de Santa Fe.

A pesar de las denuncias, tanto la curía local como las carmelitas rechazan que en el convento se practiquen torturas.

Juan Alberto Puiggari, arzobispo de Paraná, negó también que las prácticas en el convento puedan calificarse como torturas. "Las carmelitas mantienen tradiciones que son corporales, no son torturas, no son obligatorias. Libremente, los que quieran pueden usar el cilicio", sostuvo en conferencia de prensa.

La Sociedad Argentina de Derecho Canónico, por su parte, dio a conocer un comunicado en el que afirma: “la potestad de la Iglesia a regirse por sus propios ordenamientos en las cuestiones internas no son un privilegio, sino precisamente un derecho derivado de la libertad religiosa” y subraya que “el Estado a través de sus funcionarios debe velar por el respeto a la libertad religiosa en todas sus expresiones, y no coaccionar a las mismas porque le resulten incomprensibles”.

Analisis              

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